A las largas jornadas de trabajo, se suman las tareas domésticas, el cuidado de los niños y un sinfín de compromisos que provocan que terminemos el día completamente agotados. Este cúmulo de obligaciones y cansancio se traduce en estrés, que no deja de ser la forma que tiene nuestro cuerpo de responder ante cualquier tipo de ‘amenaza’.

Este estado se ha convertido en uno de los grandes problemas de salud pública y, aunque también tiene su lado positivo y puede ayudarnos a afrontar nuevos desafíos, puede estar perjudicando seriamente nuestro cuerpo y mente sin ni siquiera darnos cuenta. Para recuperar nuestro bienestar personal, es importante reconocer los síntomas que nos producen una situación de estrés y tomar medidas para poder controlarlo. Realizar ejercicio físico, dormir lo suficiente, compartir tiempo con nuestros seres queridos y la fisioterapia son algunas ideas para combatirlo. De hecho, cada vez son más los especialistas que derivan a los pacientes con estrés o depresión, además de al psicólogo y al psiquiatra, al fisioterapeuta.

La fisioterapia puede ayudarnos a liberarnos de las consecuencias del estrés. Aunque suele estar relacionada con lesiones musculares, como lumbalgias y cervicalgias, esta disciplina también tiene mucho que decir en el aspecto psicológico y permite mejorar el estado de las personas con algún problema de salud mental. El dolor de cabeza, la tensión muscular, la falta de energía o concentración, las alteraciones en el sueño, la falta de apetito sexual y los problemas estomacales son algunos de los signos que nos alertan de que estamos sufriendo estrés.

Los fisioterapeutas recomiendan a personas con estrés, ansiedad, depresión o insomnio distintas terapias que han demostrado ser útiles en estas situaciones, como las terapias manuales, de conciencia corporal, de relajación, el biofeedback (una herramienta terapéutica que controla las funciones fisiológicas del paciente) y, sobre todo, el ejercicio terapéutico y la actividad física adaptada.

Ponte en movimiento

El fisioterapeuta es una figura más a tener en cuenta en el tratamiento de estas patologías que resultan una amenaza para nuestro movimiento y calidad de vida. La fisioterapia enfocada a la salud mental busca liberar endorfinas, las hormonas de la felicidad que nos hacen sentir mejor. A pesar de que cada persona acumula la tensión en una zona determinada, las técnicas más usadas son:

  • Masaje terapéutico: estimula el funcionamiento del sistema circulatorio, reduce el dolor muscular, moviliza el cuerpo y destensa
  • Osteopatía: se encarga de liberar las articulaciones ‘bloqueadas’
  • Terapia muscular: sirve para desbloquear los músculos que se encuentran especialmente contraídos en episodios de estrés
  • Tratamiento cráneo-sacral: es una de las terapias manuales actualmente utilizada para poder liberar tensiones, aumentar energía y, ante todo, poder tratar afecciones sensitivas, motoras o neurológicas

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