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Sentir dolor en ciertas partes del cuerpo es más habitual de lo que pensamos. De hecho, se calcula que entre el 20 y el 25% de la población española padece dolores crónicos. De todas formas, una gran parte de los dolores, también los que terminan por desaparecer, son evitables. Para reducir estas malas experiencias es importante tener en cuenta ciertos aspectos de vida saludable, pero, además, debemos saber cuándo y cómo acudir a un especialista que nos guíe, e incluso, solucione estos problemas.

Si hablamos de dolores en la estructura esquelética y/o muscular, uno de los profesionales sanitarios de referencia es el fisioterapeuta. A pesar de que ahora muchas personas están acostumbradas a acudir a una de estas consultas, hace poco tiempo la fisioterapia era una atención desconocida.

Ahora la enseñanza y la práctica de esta atención se basa exclusivamente en evidencias científicas. De esta manera, ha pasado de ser una terapia complementaria en la medicina de rehabilitación a una especialidad que forma parte de unidades multidisciplinares en hospitales.

El papel del fisioterapeuta

El papel del fisioterapeuta en el tratamiento de los dolores es importante porque se ha demostrado que ayuda a reducir las visitas al médico y la dependencia a ciertos medicamentos. ¿Cuánto deberíamos asistir a su consulta? Depende de las necesidades de cada paciente. Alonso explica que es fundamental establecer un tratamiento adaptado y asumir que no siempre es mejor ir a cuántas más sesiones sea posible. De todas formas, el fisioterapeuta advierte que si algo caracteriza a los pacientes es que esperan demasiado para tratar los dolores que padecen.

Retrasar el tratamiento profesional es un problema porque la recuperación se alargará en mayor medida y, en consecuencia, el gasto para el paciente se incrementará. Sin embargo, evitar el dolor es posible. Los fisioterapeutas insisten en la importancia de realizar ejercicio físico diario para reducir estos episodios, pero no es lo único que debemos hacer. Es muy importante mantener una dieta equilibrada y adaptada a nuestras necesidades, controlar el sueño, realizar ejercicios de relajación y programar momentos de ocio.

A pesar de que la fisioterapia es una ciencia de la salud muy efectiva en el tratamiento del dolor muscular y acudimos a ella tras sufrir lesiones, debe entenderse en un sentido más amplio. La fisioterapia tiene especialidades y, muchas de ellas, siguen siendo desconocidas para la mayoría de la población. Sin embargo, cada vez son recomendadas con mayor frecuencia para tratar problemas que la fisioterapia general no siempre soluciona.

Fisioterapia respiratoria

La fisioterapia respiratoria es una de ellas y se encarga de mejorar la respiración de los pacientes. En adultos, puede beneficiar a pacientes con neumonía, con EPOC, o enfermedad pulmonar obstructiva crónica o que se hayan realizado una operación en el tórax.

Los ejercicios que se realizan en esta especialidad permiten aumentar la ventilación de los pulmones y, también, limpiarlos secreciones. Esto permite que los pacientes tengan una tolerancia mayor al ejercicio físico y que aumente su calidad de vida.

Fisioterapia neurológica

Para los pacientes que padecen algún tipo de alteración en el sistema nervioso y se han visto afectadas algunas de sus actividades diarias, existe la especialidad de fisioterapia neurológica. Este tipo de tratamiento mejora el control de la postura, la coordinación de movimientos y la plasticidad del cerebro para mejorar la funcionalidad del individuo.

Fisioterapia del suelo pélvico

El grupo de músculos del abdomen y de la pelvis es especialmente importante para el correcto funcionamiento de los aparatos urinarios y sexuales. Pero, además, cuentan con un papel fundamental en el mantenimiento de la musculatura general. La fisioterapia de suelo pélvico es la encargada del mantenimiento de esta región muscular.

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