En el mundo antiguo se pensaba que las enfermedades eran consecuencia de una posesión diabólica o un castigo divino. La verdad es que no son extraños este tipo de pensamientos mágicos o animistas cuando vemos los testimonios de algunos pacientes. No hay que investigar mucho por Internet para encontrar casos como los de algunas mujeres a las que se les empieza a acumular grasa, de manera misteriosa y progresiva, haciendo que se deformen sus piernas y a veces también sus brazos, de manera imparable. Según cuentan, estas partes no adelgazan a pesar de realizar dietas severas. Se trata de una enfermedad conocida con el nombre de lipedema.

Las famosas no se libran de padecer esta enfermedad. Alicia Keys, Jennifer López o Kim Kardashian, aunque alguna lo niegue, podrían padecerla, según podemos apreciar en algunas fotos. En algunos países, como Alemania, nos llevan ventaja, pero también en España existe una asociación de personas con esta enfermedad llamada Adalipe.

El origen del lipedema

Todavía hay mucho desconocimiento acerca de este trastorno. La mayoría de las personas piensan que no es más que obesidad. Según quejas de alguna de las afectadas, también lo puede llegar a pensar algún médico. Pero nada más lejos de la realidad. El lipedema es una enfermedad del tejido adiposo y del metabolismo del tejido graso que está alterado. La enfermedad afecta casi en su totalidad a mujeres y se desconoce su causa. Podría existir algún factor de tipo genético asociado, ya que suelen darse casos dentro de una misma familia.

Si no se trata a tiempo puede producir un deterioro de la movilidad

El acúmulo de grasa en las extremidades inferiores y a veces en los brazos es progresivo. Esto produce una deformidad de las piernas en las que a veces el muslo, rodilla, pantorrilla y tobillo son del mismo grosor. Al llegar al tobillo adopta una forma como si de un pantalón de bombacho se tratara. La grasa no se acumula en los pies y las manos, lo cual hace la deformidad más notoria, si cabe. También implica un aumento de peso que puede llegar a producir obesidad, ya que es difícilmente controlable, por no decir imposible, aunque se realice una dieta o se haga ejercicio. Además los vasos sanguíneos se hacen frágiles favoreciendo la aparición de hematomas, incluso de manera espontánea. También existe una hipersensibilidad al dolor, de ahí que el trastorno se conozca también como ‘síndrome de grasa dolorosa’.

Como es lógico esta enfermedad supone un problema estético pero además hay otros añadidos. Con el tiempo aparece también dolor en las rodillas o en las piernas en general, que dificulta el caminar. Esto puede producir, si no se trata a tiempo, un deterioro de la movilidad. La edad de aparición o empeoramiento coincide con cambios hormonales como en la menopausia, embarazo o pubertad.

Su tratamiento

Desgraciadamente, la enfermedad, hoy por hoy, es incurable. Solo existe una serie de medidas y tratamientos para paliar sus síntomas y con ellos se trata de ralentizar, detener y en algunos casos revertir el trastorno. Las dietas pueden ayudar a reducir la grasa no afectada por la enfermedad o a reducir la inflamación asociada. Ejercicios como caminar, nadar, yoga, etc. pueden ayudar a mantener un peso adecuado, mejora el drenaje linfático y aumentar la movilidad. Son fundamentales las medias de compresión, sobre todo al realizar ejercicio, y los masajes de drenaje linfático manuales. En cuanto al tratamiento quirúrgico, hay que procurar buscar centros especializados en este tipo de patología ya que una liposucción, realizada por manos inexpertas, podría alterar el drenaje linfático y empeorar el cuadro. Lo mejor es que se informe bien.

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